Debajo, en el subsuelo que hay entre la Infoteca de la UAdeC y la recién reformada Ciudad Deportiva hay un canal al que algún ingenioso mal intencionado, le ha colgado el mote de “El túnel del sexo”.

Que porque, dicen, a mí no me consta, es el lugar oculto, subrepticio, subterráneo, under ground, preferido por las parejitas de novios de ciertas secundarias del sector para hacer sus cositas.

Para sus devaneos.

Yo penetré, por motivos meramente profesionales, usted sabe, periodismo de profundidad, en aquel submundo que parece boca de lobo.

Nada vi.

Piedra, agua corriendo, oscuridad, moho.

Un lugar poco romántico para mi gusto, pero cada quien sus gustos.

Platiqué con la gente de la Infoteca, platiqué con la gente de la Ciudad Deportiva y que sí, que ahí se metían, se meten las parejitas, como si el canal fuera un hotel de urgidos.

Vaya historia sórdida.
En realidad la gente tampoco vio ni ha visto nada.

Sólo que las parejitas se internen en el túnel y al rato salen bien contentas, con tamaña sonrisota, sonrisa de satisfacción ha de ser.

Si serán mal pensados, digo yo.

A lo mejor los estudiantes de secundaria andan armando un trabajo de ciencias naturales, investigando el origen de las plantas acuáticas o el génesis de los renacuajos, qué se yo.

Y los maestros les piden que vayan en parejas, no se vayan a perder.

Pero hay quienes juran que en este canal hay gato, gatos, encerrados y parece que todos los días son 14 de Febrero.

La verdad es que el tiempo que pasé por el túnel no cayó parejita alguna.

Mire si tendré mala suerte o ellos sus mañas.

Porque hasta para eso del sexo clandestino hay que saberle, me imagino.

Hace años ya que no vuelvo por el subterráneo, pero los que saben, me dicen que es lo mismo, que las cosas no han cambiado, sigue siendo  “El túnel el sexo”.

Aunque no sea 14 de Febrero.

Feliz día.